
Me da el sol en los ojos pero aún y las lágrimas no puedo evitar el sonreír. Porque cuando el sol que no quema se acerca ya solo puedo pensar en él y no sentir el dolor. Las lagrimas caen pero su fuego las seca al momento. Como un hombro que no siente las lágrimas, pues lo que menos importa en momentos de dolor es ensuciarse la camiseta.
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