sábado, 20 de mayo de 2017

Profesores, léanlo.

Si alguna vez escribo un libro, por favor, nunca lo recomendéis a las escuelas. Nunca obliguéis a nadie a leerme. Por favor. Hace unos días un profesor condicionó a varios alumnos de clase a leerse un libro optativo para así poder aprobar el curso, en su momento me pareció una idea práctica y lógica. Al fin y al cabo se supone que íbamos a aprender cosas al leer el libro y eso nunca es malo, pero no es así. Obligar a alguien a leer literatura es hacer que esta pierda su encanto y su parte artística. Pasa de ser una obra de arte a un simple conjunto de hojas repletas de letras, las cuales solo quieres acabar de leer lo antes posible para así librarte de la tortura.
No me parece bien que nos obliguen a leer clásicos. Los clásicos, leídos porque si, sin contextualizar previamente, carecen totalmente de sentido y se convierten en una tortura llena de palabras arcaicas.

Profesores del mundo que me leéis, si queréis que vuestro alumnos lean, darles literatura juvenil, no Cien años de soledad o títulos semejantes, pues si lo leen sin interés, solo conseguiréis que aborrezcan la literatura. Y se supone que vosotros, profesores, tratáis de evitar algo así. Por lo tanto, dejad de obligar a leer clásicos.

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