A veces quiero que cuando me mires desde el otro lado de la habitación te arriesgues un poco. Me apetecería un besito lentito, de esos que parecen infinitos. Querría que tus brazos buscaran abrazar mi torso, aunque sea. Que se colaran entre mis ropas, porque yo los dejo, o que me sacaran a bailar un poco. Que tus brazos se entrelazaran con los míos y bailáramos al ritmo de despacito, que es antiguo pero no quiero que pase de moda.
Como tus te quiero, que tienen tiempo y siguen explotando en mis oídos cada vez que los oigo.
Me reto a mi misma a no sonreírte mientras te miro desde lejos, porque no te lo mereces, porque esta vez te toca luchar un poco. Que yo también me canso de verte siempre esperando, poniendo morritos, esperando que te de un besito.
Ahora soy yo quien pone la mejilla, soy yo quien se sienta, quien espera. Soy yo la que quiero que me demuestres que los te quiero están actualizados, no que solo son un mantra que te repites sin pensar.
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