jueves, 29 de marzo de 2018

Ser Humano

Como vía de escape a la propia vida se abre una ventana a la vida ajena, inventada por una imaginación que del colapso de si mismo no puede seguir dentro y decide salir a explorar un mundo inventado, como si hubiera pasado mucho tiempo con los ojos cerrados simplemente absorbiendo al mundo para que, finalmente, los abriera y dejara que el color volviese a entrar a su realidad.

Porque todos al fin y al cabo somos iguales, animales que luchan por una supervivencia que cada vez tienen más facilitada y cuesta menos de alcanzar, pero a diferencia de el resto de especies nosotros tenemos ese color, esa vida, esa diferencia, que no compartimos con ninguna otra especie conocida.

Que el animal ve negro y solo se guía por unos instintos, que todo es blanco o negro, no hay gris, no hay vida, pero para nosotros esto es distinto pues aún sin quererlo los colores de la diversidad ensucian nuestra visión y solo vemos en colores que interpretan la realidad.

Y si los animales porque no tienen colores nosotros porque si los tenemos, acabamos hundiéndonos en esa tendencia de no poder comprender un mundo que se nos presenta tan sencillo, se nos convierte la mente en una jaula de pájaros ajetreados que solo desean salir volando y descubrir que más hay pues vivimos en esta constante necesidad de descubrir qué más puede haber. Y así es como se crea una imaginación que rige nuestro mundo, una imaginación que nos hace más humanos

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