viernes, 4 de noviembre de 2016

Naranjas, amarillos, azules y rojizos explotan en el cielo

Parece un lienzo.
Parece un lienzo en el cual solo los pájaros pasan sin ensuciarlo.
Como un cuadro eternamente pintado que va cambiando sus colores a lo largo del día. Horas. Minutos. El cuadro cambiante.
Es como esos cuadros que se exponen en los museos de arte, bien bonitos, bien iluminados, pero siempre con el rótulo al lado gritándote: ¡no tocar!
Y ahí lo vemos, distante, pero siempre presente.
Me fascinan los atardeceres, pues lentamente se tragan a los cuadros pero con una belleza asombrosa. Lentamente notas como la luz cegadora se esconde para iluminar a otros mientras tu, sin darte cuenta, te vas quedando a oscuras. Naranjas, amarillos, azules y rojizos explotan en el cielo como los aplausos que envuelven el final de una obra. El final del día.

Tanta armonía, tanta belleza… que debería ser más valorada.


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